¿Tenéis sed?

Si preguntamos a nuestro alrededor quién tiene sed,  habrá quien haya perdido esa sensación y tenga que obligarse a beber.

Lo natural es que el cuerpo nos avise con sequedad y nosotros le respondamos  bebiendo agua,  cuando lo pida.

Beber puede ser un placer si esperamos a necesitarlo, suele ir acompañada de un gemido final al recompensar la necesidad.

Ante una situación de supervivencia, por ej: estar bajo el sol de agosto haciendo ejercicio, ¿qué escogerías para aliviar tu sed agua o, un refresco? Es un planteamiento para entender mejor lo que parece que cuadra más en el organismo.

Resulta que  habitualmente mucho del  líquido que ingerimos a lo largo del día es en forma de café, refrescos, leche, zumos artificiales, cerveza …¿ y qué ocurre?

Si saturamos al cuerpo de sustitutos de agua, al cerebro no le llega la señal de la sed y eso, ni es natural, ni es sano.

No lo dudéis, no somos más sabios que la naturaleza, y si ella dicta que para beber lo lógico es esperar a tener sed y beber agua…será por algo, ¿no?

Una recomendación si has perdido esta sensación,es darle un poquito menos al cuerpo, puedes prepararte un vaso lleno y alargar la espera de beberlo. El  organismo ante la escasez  entiende necesidad y sin obligarte volverá la sensación de sed.

Es incoherente forzar un placer. Buscamos la paradoja de ante la no sed, quítate el agua ( máx un día) y generarás ganas de beber,  para que esta sensación se vuelva necesaria y así ya estar en una conducta natural.

 

 

Elo

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